Reseña

“LA VEGETARIANA” de HAN KANG en :RATA_

Iba a incluir este libro en la categoría “Empiezo con…” pero una vez que empecé a leer no fui capaz de dejarlo: sus doscientas y pico páginas son hipnóticas, brutales, y solo te das cuenta de lo duras que son cuando dejas el libro, levantas la vista y coges aire.

Cuenta la historia de Yeonghye, una mujer que no tiene nada especial, que de hecho es un poco gris, pero que en un momento dado decide dejar de comer carne. Y con esa decisión y con ese miedo se transforma y lo pone todo en duda y, al hacerlo, se tambalean el resto de las estructuras que hay alrededor de ella, su matrimonio, su familia, las vidas de sus familiares, las de sus padres, el sentido de todo, hasta de la vida.

Y en este viaje hay una reflexión sobre la condición de la mujer, tratada como un objeto en la sociedad. La novela está llena de violaciones, de sexo forzado, de lágrimas silenciosas, en un entorno de normalidad, de cotidianidad. De repente una mujer decide hacer algo que nadie entiende y todo el mundo empieza a tratarla como una loca. Yeonghye deja de utilizar sujetador porque hay algo que le oprime y hasta ese pequeño movimiento supone una alteración de la normalidad, inaceptable. Pero la búsqueda es profunda, y dolorosa, aunque hay un momento de plenitud, de libertad, de placer, que evidentemente es cortado de raíz (y nunca mejor dicho).

Hay varias reflexiones muy interesantes en la novela que van conectándose, profundizando, escarbando en la esencia: una reflexión sobre la libertad que va más allá de la libertad de la mujer, de la protagonista, de su hermana, encerrada también en un sistema férreo, o de la madre, sino que alcanza a los hombres que la rodean, también; también hay una reflexión sobre la creatividad, sobre la libertad de crear, de entender, de vivir en otro plano, sobre la dificultad de expresarse y de ser entendido; y hay una reflexión muy profunda sobre la locura, sobre el sentido de nuestra vida, sobre las otras formas de vivir, censuradas, encerradas, tratadas, reprimidas por la normalidad. Y en todas ellas la cárcel del cuerpo, que no es libre, y menos el de la mujer. “Tu propio cuerpo es lo único es lo único a lo que le puedes hacer daño. Es lo único con lo que puedes hacer lo que quieres. Pero ni eso te dejan hacer.

Querer ser un árbol, entender la vida justo al revés que los demás, crecer hacia dentro, pintar los cuerpos de flores, que nos abren y nos penetran, soñar con sangre, con carne cruda, tener algo que te cierra el estómago, querer morir, ser tan libre como para decidir. Huir o quedarse. O sobrevivir.

Me parece una experiencia de lectura extraordinaria, me parece un hallazgo, me parece una gran novela, estructurada en tres capítulos con tres voces distintas, en una historia contada desde dentro, desde las aristas que más cortan, desde el dolor y desde la emoción.

Leedla. Hacedme caso. Aunque se os tuerza un poco un día de playa.

 

 

 

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