Lecturas

COSAS QUE HE LEÍDO ÚLTIMAMENTE – 3

Me terminé “Moravia”, de Marcelo Luján, editada por Salto de Página, en el día. Una vez que empiezas no puedes parar porque la historia de bandoneonista Juan Kosic, que quiere sorprender a su madre y demostrarle que triunfó, se va acercando cada vez más al drama, y la descripción de cada sensación, del calor, de los olores, de la sed, del temor, hace que no puedas dejar la lectura, porque te va metiendo en la historia poco a poco, hasta que no queda más que ese paisaje desierto donde termina todo.

La novela cuenta, por un lado, las historias de los personajes, el chico que sale de la Argentina profunda decidido a buscarse la vida y lo consigue, la pobreza, la superación, y por otro lado la familia acomodada que tiene que irse de Praga con la llegada de los nazis, para salvarse. Y cuenta el viaje, lo que motiva a Juan Kosic a volver, lo que quiere demostrar, y cómo arrastra a su mujer y a su hija desde Nueva Orleans hasta ese pueblo casi sin nombre en medio de la nada, más allá de Buenos Aires, el engaño que quiere hacer, la forma en la que ha imaginado el reencuentro. Y al final, el tercer plano, es el desenlace, del que nada diré, que se masca, que se intuye, pero que aún así, la forma de narrar de Marcelo Luján hace que se te encoja en corazón. Y al final la sorpresa del fragmento de “El extranjero” de Camus.

He devorado “La muerte del padre”, de Karl Ove Knausgard, editado por Anagrama. A pesar de las críticas que han recibido el autor y la obra, a mí me ha parecido impresionante. No sólo como está contado, esa forma como displicente pero precisa de narrar, entre el diario, los recuerdos, la evocación, donde caben los detalles más absurdos y las reflexiones más profundas, sino lo que cuenta.

Me parece impresionante la historia de la muerte del padre, la llegada a la casa donde el padre donde vivía con la abuela, el estado de abandono de la casa, el caos, y cómo van descubriendo cada habitación, los restos del final de la vida del padre, cómo está contado el descubrimiento terrible de la realidad en la que vivía el padre con la abuela, el descubrimiento del alcoholismo de la abuela, (en una escena brutal en la que los hermanos descubren que el estado de la abuela, ausente, puede responder a la falta de alcohol y se emborrachan con ella, y la abuela revive, empieza a contar sus recuerdos, empieza a despertar), los trámites para enterrarlo, la duda, en un momento dado, de la misma muerte, el reconocimiento del cadáver, la reacción del autor y de su hermano, la relación entre ellos y con la abuela. Me ha parecido brutal.

Pero también me ha gustado descubrir al personaje, cómo era joven, cómo son las fiestas, cómo empieza a beber, cómo se relaciones con sus primeras novias, el descubrimiento de la sexualidad, las relaciones en casa, el divorcio de los padres, esa forma extraña de relacionarse, desde el principio con el padre.

Han sido casi quinientas páginas impresionantes, y ya tengo preparado el segundo volumen para empezar con él, en breve.

Ya os contaré (porque antes voy a atacar a Humboldt…).

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